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Disposición para la bendición (1ra. Parte)

Categories: Estudios de la Palabra

Salmos 97:4

La Biblia dice que Dios pone tanto “el querer como el hacer en nosotros para cumplir su buena voluntad”. (Fil. 2:13) A veces llegan impulsos, como que viene una impuesta necesidad para hacer determinada cosa. (1 Cor. 9.16) Muchas veces decimos, ¿será esto de Dios? ¿Esto que hoy siento, no será que es de mi mente, de mi carne? Probablemente sea un impulso de Dios, un querer de Dios. Dios para cumplir su voluntad, para cumplir un plan, un propósito pone en usted un querer y un hacer, y aquí está la importancia de estar dispuestos y sensibles a la dirección del Espíritu.

Cuando venga a buscar al Señor venga expectante y no solamente a ser espectador. Es decir debemos venir con la curiosidad, el interés, la atención de que Cristo va a hacer algo, porque donde Cristo pasa, algo pasa. ¿Cómo nos congregamos?, ¿lo hacemos como cuerpo, como iglesia, como un solo hombre?. Porque el Señor quiere que lo hagamos en armonía, por eso la Palabra enfatiza, “Cuan hermoso es habitar los hermanos juntos en armonía, …porque ahí envía Jehová bendición” (Sal. 133:1-3). No digo que no la derrame en su vida particular, cuando no está en la congregación, pero la Biblia nos enseña no sólo a congregarnos sino a que lo hagamos dispuestos a buscar la armonía, es decir a venir con un corazón dispuesto para recibir la bendición que Dios envía.

Anécdota: Llegó un hombre inconverso a una iglesia y había una alabanza hermosa, y el mensaje estuvo precioso ese día. Cuando terminó el servicio, el hombre no había dejado de llorar, en la alabanza, en la predicación, pasó al frente, se fueron las personas. Ya muy tarde el pastor que se había quedado con algunos líderes, preocupado por aquel hombre que seguía llorando; impactado llega y le interroga (dese cuenta lo que Dios usa cuando hay disposición). El pastor le pregunta a ese hombre, si le había impactado la alabanza, el mensaje o si alguien había orado por él y este hombre le contesta que lo que le había impactado fue un rótulo que se había quedado en la congregación la semana anterior, el cual decía “Dios es Amor”. Y eso fue lo que enterneció al hombre desde que entró. El llegó necesitado de amor, se le hizo rhema. (vida)Y ese hombre se entregó a Jesús ese día.

Cuando no hay disposición, aunque escuchemos el mejor mensaje, aunque la alabanza sea exquisita si no venimos dispuestos, no va a haber bendición, porque Dios ve nuestra disposición. Si queremos bendición, necesitamos disponernos. Cuando hay disposición en su vida, usted es candidato para que venga la bendición. Recuerde que Jesús dijo, “El que a mí viene, no le echo fuera”. (Jn. 6:37) Quién no necesita descanso espiritual, reposo, refrigerio, en el vaivén de la vida, tantas circunstancias que nos cargan, nos desaniman. ¿Pero sabe qué quiere el Señor? Disposición. Entonces nos dice, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. (Mt. 11:28) El llegar a El, es ya disponerse para recibir la bendición. Si estamos en el tiempo de la alabanza, alábele con júbilo, si es en la adoración hágalo con todo su corazón, si es el momento de la ministración pasemos al frente, si estamos en la palabra no deje caer a tierra ninguna de sus palabras (1 Sam. 3:19)

Ahora que el Señor me permitió hacer el viaje a Italia, estuve en una localidad de aproximadamente 150,000 habitantes. En la iglesia donde me invitaron pregunté cuántas congregaciones habían en ese lugar, se vieron los rostros extrañados y dijeron que la única congregación era esa. Pregunté por la iglesia más cercana, y me indicaron que estaba a dos horas y media. Es impactante. Pero note que son países desarrollados, tienen de todo. En cambio aquí hay crisis, falta de todo, pero que ocurre, “donde abunda el pecado sobreabunda la gracia de Dios. (Rom. 5:20) ¿Qué pasa en Guatemala?, Hay sectores donde cada cien metros hay una congregación. A nosotros no nos impacta porque lo vemos continuamente. Usted va al lugar más recóndito de la república y aunque sea en un ranchito están glorificando al Señor. Qué bendición, qué privilegio.

Aproveche lo que tiene. Valórelo. Disponga su corazón a ser bendecido. El pródigo fue más feliz en la casa cuando retornó arrepentido e hicieron fiesta por él, que el hijo que siempre se mantuvo en la casa. No esperemos a que nos suceda eso.

Dr. Fernel Monroy

Author: ottonio@icloud.com

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