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Huellas en el Corazón de Dios

Categories: Estudios de la Palabra

Hechos 13:17-22

Han existido hombres y mujeres que han dejado huella en el corazón de Dios. Por ejemplo: Dios le dijo a Abraham que dejara su tierra y su parentela, (Gn. 12:1) le dio una promesa y salió sin saber a donde iba. Abraham le creyó a Dios, aunque no viera nada. Moisés se mantuvo firme, como viendo al invisible Heb.11:27.

En Hebreos 11:6 dice: “Sin fe es imposible agradar a Dios, porque el que se acerca a Dios, es necesario que crea que Dios existe y que también es galardonador de los que le buscan”. En este capítulo de hebreos está el listado de los héroes de la fe; porque si algo impresiona a Dios es un hombre o una mujer que le crea. En estos hombres, la fe era el factor común, la dependencia absoluta en Dios. La ejecución de esa palabra que llegó, de esa promesa, la hicieron suya y caminaron por fe. Es mas, algunos de ellos murieron solo saludando las promesas. (Heb:11:13)

Abraham vivió en la tierra de Canaán, por la fe, como extranjero, porque buscaba una ciudad cuyo arquitecto era Dios. Es decir que anhelaba algo mejor. La misericordia del Señor y las promesas que vinieron a través de Abraham también son para nosotros Gal. 3.29. Su fe seguramente tocó el corazón de Dios.

Estos hombres fueron sobresalientes por sus hazañas y proezas. La fe los empujaba a hacer cosas fuera de serie, cosas que por su lógica, sus fuerzas y posición, hubieran sido imposibles o difíciles. Si no hubiese sido por la fe, no hubieran avanzado mucho y quizá se hubieran amedrentado. Noé, recibió la crítica de las personas porque estaba construyendo una tremenda embarcación en plena sequía, cuando no se miraba lluvia. Pero le creyó a Dios que un día iba a llover. Aunque todavía no está lloviendo, figura del diluvio espiritual o el juicio que vendrá un día a la tierra, nosotros tenemos que estar metidos dentro del arca.

Es muy importante que nos tornemos delante de Dios como sus instrumentos, para provocar o para influir positivamente a quienes nos rodean. Convertirnos en hombres que Dios utilice para inspirar en otros, algo semejante a lo que El nos permite hacer o vivir, para que éstos a su vez, vayan y lo trasladen. Sin duda, una de las huellas que debemos dejar, es que todos juntos pudiéramos inspirar a otros a buscar a Dios, a buscar la consagración.

Dios no ha llamado a ser hombres y mujeres que podamos provocar a otros, no tanto con nuestras palabras, sino con nuestra vida, que esté impactada por Dios, para poder impactar a otros. Como la mujer del Cantar de los Cantares, cuando describió a su amado. Las doncellas le preguntaron qué es tu amado más que otros amados. Entonces comienza a escribir a su amado. Las doncellas le preguntaron a donde se fue tu amado y lo buscaremos juntamente contigo. Quiere decir que en ese momento ella se convirtió en una mujer que inspiró a otras, las provocó en amor por su amado, a quienes ellas no conocían. Pero ella dejó una huella en ese momento.

Ese tipo de huellas, con estas características deberíamos pedirle a Dios que nos usara y que nuestras palabras no fueran tan elocuentes como nuestra vida, como la forma de conducirnos, y que otros pudieran ver la huella que Cristo ha venido dejando durante años en nosotros. Que en la crisis pudiéramos manifestar toda aquella siembra de palabra de fe, de confianza, que el Señor ha dejado a través de los ministros.

Nosotros hemos sido llamados de parte del Señor, a dejar huellas, como estos hombres. De hecho, somos sembradores, y un sembrador continuamente tiene que estar trabajando, y a su tiempo establecido tiene que cosechar y deja huellas en su caminar. ¿Qué huellas has estado dejando en tu caminar? ¿Qué estamos sembrando? ¿Continuamos perseverando como al principio? ¿Le has fallado al Señor y te has debilitado en tu fe? Hoy puedes acercarte a El, o venir a sus pies.

Dr. Fernel Monroy

Author: ottonio@icloud.com

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