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La fe y la unción que rompen con la visión limitada

Categories: Estudios de la Palabra

Marcos 2:21-22

Necesitamos contar en nuestra vida con la autoridad de Dios porque necesitamos ser activados en un nivel diferente, a una unción superior y en una fe superior. ¿Superior a qué? Superior a la habitual o acostumbrada. Nuestra fe muchas veces es normal, habitual. Por ejemplo, usted sabe que el día de mañana tiene que ir a trabajar, deja preparadas todas sus cosas, la ropa que va a usar, etc., prepara todo porque sabe que mañana va a ir a trabajar. Es una fe normal, cree que mañana va a estar en la oficina, el negocio, el colegio, universidad. Pasado mañana será el cumpleaños de mi hijo y le voy a comprar algo. Tiene fe para que llegue ese día y se cumpla, pero muchas veces tenemos una fe normal incluso para cosas anormales, o tenemos una fe habitual para cosas imposibles a la mente.

No podemos romper y entrar a poseer cosas grandes y tremendas, con una fe natural normal o habitual. Necesitamos un incremento de eso, de unción de fe para que seamos los que vayan no solo por lo habitual, natural y normal. ¿Para qué tener una fe sobreabundante y una unción de autoridad gigante, si va a ver siempre lo mismo, si va a creer y pensar en lo mismo, si va a caminar y hablar de lo mismo? Nos hemos cargado y nos hemos llenado muchas veces de cosas que el Señor no quisiera que lleváramos, por ejemplo viejos patrones, viejas estructuras, viejas costumbres, viejas tradiciones, viejas maneras y formas de vivir que a la larga se han vuelto nuestro estilo de vida, así ha sido siempre, así somos, así hablamos, así pensamos. Cuantas veces nuestra forma de hablar nos delata quiénes somos, porque dice la Biblia “que tal es el pensamiento dentro del hombre, tal es el hombre”. Obviamente alguien no va a escuchar su pensamiento pero sí va a escuchar su voz. Su voz va a proferir lo que su mente está recibiendo, sus ideas, pensamientos. Jesús dice en el Nuevo Testamento que de “la abundancia del corazón habla la boca”. Si a veces exteriorizamos nuestro estilo de vida, nuestra forma de pensar, de creer, nuestro tamaño de fe, lo exteriorizamos en la medida que hablamos, en la medida que actuamos. Entonces nos delatamos muchas veces.

Cuando Dios nos permitió edificar una casa, nos llevamos 5 años, 6 meses estaba parada, levantábamos una pared, 6 meses estaba detenida, es de un nivel y son 4 dormitorios. El profesional que nos ayudó a diseñar la casa, tiene una capacidad para dar mucho, pero su acción era poca y lo tremendo era que me contagiaba en su forma de pensar, es una persona especial, pero su forma de pensar era muy limitada. Yo le decía que quería ventanas grandes y cuando miraba ya había hecho el diseño de un cuarto de lo que le había pedido. Había mucho espacio para hacer un baño grande, pero él lo hacía pequeño. Su forma de pensar era así, y así actuaba y hablaba, aunque tenía capacidad para mucho. Entonces eso limita nuestro campo de acción, porque todavía arrastramos esas estructuras viejas, esos pensamientos no renovados, esa mente todavía no renovada con los pensamientos de Dios. Todavía hay gente pensando, ¿Será que Dios quiere bendecirme, será que me va a ir bien en el negocio, será que voy a conseguir trabajo ahora que me gradué de la universidad? Deje de pensar así y precisamente le va a ir mejor, si le va bien a otros que no hacen lo que usted hace y con Cristo en su corazón, le tiene que ir mejor. Deje de habituarse a lo normal, a lo promedio, lo cual se muestra y se habla conforme a las circunstancias. Las frases de algunas personas a veces nos bombardean, el “no se puede”, “qué difícil”, “qué caro”, hay deterioro, “para que te vas a meter a hacer eso”. Comienzan a matar su fe, su ánimo, sus sueños.

Me gusta hablar y rodearme con gente de fe, que aunque no entiendan, por lo menos crean. A veces no le entiendo a Dios, él quiere que le crea.

Necesitamos fe y unción que rompen, para dejar un lado la misma visión, es decir la visión limitada y escasa de lo que Dios quiere y puede hacer en usted, lo que ha creído, lo que usted o sus circunstancias dicen de usted, sus mismas estrategias, si lo enfocamos como un águila, su mismo plumaje, garras, tenemos que venir y darnos contra la roca para ser renovados, para ir por más y algo diferente en nuestra forma de pensar.

Hay un Salmo que dice, que “Jehová enviará ayuda desde el santuario”. Él puede enviar ayuda desde todo lugar, usando un vecino, usando un contacto, a un hermano, un hombre de Dios, te envía ayuda para socorrerte en cualquier necesidad, pero cuando dice, que Jehová enviará ayuda desde el santuario. ¿Quiénes moraban alrededor del trono de Dios en el santuario? El santuario es el Lugar Santísimo, donde mora la misma gloria de Dios, donde está manifiesta Su misma presencia. Ahí moran los querubines, serafines que no cesan de decir “Santo, Santo, Santo, Dios de los Ejércitos, toda la tierra está llena de tu gloria”. Entonces lo que pienso es que hay casos y momentos en los cuales Dios va a enviar ayuda, pero va a enviar la élite, los boinas verdes del cielo, los kaibiles del santuario, aquellos que están preparados para grandes hazañas, no cualquier angelito. Yo quiero de esa ayuda, que envíe provisión, bendición. Pero muchas veces nuestra fe está escasa, limitada, esperanzada, habituada a lo normal. La fe y la unción que te hacen poseer, las necesitamos para romper el cascarón de muchas tradiciones que nos impiden ver la gloria de Dios.

Dr. Fernel Monroy

Author: ottonio@icloud.com

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