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El Peligro de la Desesperación

Categories: Estudios de la Palabra

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos”. 2ª Corintios. 4.7-9

Necesitamos una dosis de la gracia y paciencia de Dios para poder sobrellevar las diversas circunstancias. En medio de las circunstancias difíciles es cuando necesitamos paciencia. La impaciencia, el no aguardar, el no saber esperar el tiempo, las oportunidades, los momentos, nos trae consecuencias que vamos a lamentar por habernos acelerado y cometer algún error. “Las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista, así también una pequeña locura hace insensato al sabio” Eclesiastés 10:1. Desesperar es impacientar, exasperar, despecharse hasta el punto de querer quitarse la vida. Las circunstancias son el combustible usado para la desesperación. Paciencia, es mantener el dominio propio para poder canalizar una amonestación. “Es más grande el hombre que sabe controlarse a sí mismo que el que controla una ciudad”. Prov. 16:32 Podemos perder bendiciones ya determinadas por Dios o podemos perder el reino por la desesperación. Uno mismo puede complicar las cosas.

Éxodo 32. Desesperación por presión de una circunstancia. El ejemplo del becerro de oro, edificado por Aarón por la tardanza del regreso de Moisés. Dios no comparte nada con la idolatría. El pueblo ya conocía que Moisés traía palabra de Dios, pero se desesperaron a tal punto que le pidieron al líder Aarón un dios. La idolatría puede llegar por la desesperación. Es un error tomar decisiones por una presión, porque casi siempre se cometen errores. No se deje presionar, si Dios ha prometido bendecirte, te va a bendecir. Verso 23 y 24 . Es absurda la excusa que da Aarón, el verso 4 dice que él le dio forma al becerro. Le dio forma al ídolo. Cometió un grave error por la desesperación por la presión que le ocasionó el pueblo.

Números 20 Desesperación por enojo contra el pueblo. No había agua para la congregación, el pueblo le reclamaba a Moisés. Dios le mandó a Moisés que tomara la vara y le “hablara”. Moisés usó el término “rebeldes ” y deja notar que estaba desesperado, alzó su mano y golpeó la peña dos veces. No siempre cuando tienes respaldo estás agradando a Dios, no siempre bendición es sinónimo de agrado de Dios, no siempre las respuestas son porque Dios realmente está agradado, puede ser resultado de estrategias, siembras que dan cosecha, porque esa es una ley. Verso 21 Dios le hizo ver a Moisés la tierra, pero le dijo tú no vas a entrar…. Otros la vieron, pero no los “Moiseses desesperados”, cuantas promesas no las hemos dejado de disfrutar por desesperados, hasta se han abortado ministerios, o se unen matrimonios que después se arrepienten por no esperar a la persona que Dios tenía para él.

Génesis 25:29 El cansancio también lleva a la desesperación. Esaú estaba muy cansado, “guisó Jacob un potaje…” Nunca tomes decisiones cansado, presionado, con hambre o con sueño, porque vas a tomar las peores decisiones. Esaú decidió vender su primogenitura, vender su bendición por derecho de ser el primer hijo… su razonamiento por el cansancio le llevó a menospreciar lo espiritual. “todo varón que abriere matríz será mío” cambió lo mayor por lo menor… la carne tenía necesidad, tenía hambre, quería saciarse. Cuando se dio cuenta lloró amargamente queriendo recuperar lo que había perdido. Jóvenes y adultos que buscan de Dios, de repente llega el hambre… no corras el riesgo de perder la bendición por un momento de placer. Elimelet, es otro de estos casos, esposo de Noemí , en el libro de Ruth , tomó decisión de mudanza por motivo de hambre en la tierra de Belén… de la tierra bendita a la tierra maldita (Moab). Y regresó Noemí amargada, necesitada de amor porque vino muerte a su casa. La desesperación te lleva a tomar decisiones lamentables donde no solo sufres tú, sino también los tuyos… una mudanza de país por la desesperación, sin darse cuenta que el mal no está afuera, está adentro de la persona. No es el lugar el que va a cambiar tu circunstancia, sino tu corazón delante de Dios.

Cuídate de no caer en la desesperación. Podrías estar a punto de echar a perder lo que Dios te ha dado…

El problema no está arriba en el cielo, siempre va a estar en la tierra, va a ser el humano, la actitud nuestra, la forma de ver las cosas. Que Dios nos de la gracia de la paciencia, del dominio propio. No se deje presionar por las circunstancias que lo pueden llevar a tomar una decisión. Entregar el temperamento, las cargas, las presiones, temores. Te invito a que le cuentes al Señor tu carga, El da fuerza al cansado, El está para ayudarte. No te dejes presionar por el grupo o impresionar por las apariencias. Espera en el Señor, oye el consejo de tus padres, atentamente presta atención al mensaje que el Señor te da. Puedes llorar innecesariamente. Déjale al Señor tu necesidad…

Apóstol Fernel Monroy

Author: ottonio@icloud.com

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