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Retomar la Visión de Dios

Categories: Estudios de la Palabra

“En el año que murió el rey Uzías ví yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime….”

Isaías 6:1-7

Volviéndonos a la visión de Dios es retomar aquellas prioridades que Él quiere que veamos.  Hay muchas cosas en esta tierra que nos distraen de lo principal, de aquello en donde Dios quiere que pongamos nuestro corazón, hacia donde Él quiere que nos enfoquemos.  Tenemos que poner las prioridades en su lugar; y aquellas que no son prioridad, puedan ser una derivación o consecuencia de éstas.

Al Apóstol Pablo, antes Saulo de Tarso,  Dios lo derribó a tierra, quedó ciego y fue llevado a un lugar, esperando que llegase un discípulo del Señor para que orara por Él.  Siendo que Saulo era perseguidor de la iglesia, estaba haciendo lo opuesto a agradar al Señor. Lejos de estar buscando, honrando, apoyando a aquellos que habían encontrado al Mesías, conseguía cartas con las autoridades para meterlos a la cárcel.  Aunque veía físicamente, era un ciego espiritualmente. “Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel”. (Hch. 8:3) Se puede tener religión, ley, conocimiento y tradición sin visión de quién es Jesús; y hacer lo inverso a la voluntad de Dios, quedándose con las cosas menores y dejando a un lado las  mayores.

¿Cómo retomar la visión de Dios hacia las prioridades que El realmente quiere?

Isaías 6:1. “Isaías vio a Dios sentado en su trono cuando murió el rey Uzías”.  Al principio el rey Uzías fue bueno, pero al final se corrompió delante de Dios.  Dios lo prosperó mientras Uzías buscó de Él, pero al ser altamente poderoso se olvidó de Jehová.  Si no se mantiene la prioridad de ver al Señor, la misma abundancia va a hacer motivo de la ruina espiritual.  El rey Uzías inventó y construyó máquinas para poder producir en el desierto, tenía armamento, un ejército gigantesco y exitoso,  su fama se extendió más allá de las fronteras de Egipto.  Pero se rebeló contra Dios al perder su prioridad. Al   poner más la  atención en los beneficios del reino, que en el Rey mismo, se puede perder la prioridad de verlo, de estar cerca de Él, de orar, de ser sensibles ante su presencia.

Cuando Ananías oró por Saulo, recobró la vista. (Hch. 9:17) Pero esa visión ya no era de él, sino de Dios.  La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade dolor consigo.(Pr. 10:22) Su corazón está donde está su tesoro, (Mt. 6:21), y si su tesoro está en el Reino de Dios, si usted busca primeramente el Reino de Dios y su justicia, todas las demás cosas vendrán por añadidura. (Mt. 6:33)

(Is. 6:2-3)  “Y encima de él estaban serafines; Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”. La gloria de Dios trae consigo consecuencias sobrenaturales, la presencia de Dios trae consigo aquellos seres angelicales para resguardarnos, quienes se suman para adorarle juntamente con nosotros.  Mientras Marta trabajaba, María lo escuchaba, lo admiraba, contemplando su sabiduría, su hermosura. “Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”. (Lc. 10:39-42) Estar a los pies de Cristo es la prioridad número uno, oír Su Palabra,  deleitarse en El.  Dios nos llamó para sí mismo. La oración es el cimiento de todo  ministerio y servicio, si no la practicamos tenemos que retomar la visión.

Entonces ver y estar en la Presencia del Señor trae consigo prodigios, ministración angelical, alabanza, adoración, santidad.  El Santo santifica. El  levanta nuestra cabeza.

Apóstol Fernel Monroy

Author: ottonio@icloud.com

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