Acorralados por Dios (Parte II)

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En el Salmo 66:10-12 leemos: “Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata. Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, Y nos sacaste a abundancia”.

Para que usted cumpla con el propósito de Dios, es necesario que primero reciba un entrenamiento. A veces queremos honra sin humillación, estar en eminencia sin haberse esforzado, sin haber sudado la camisola. Queremos recibir condecoraciones pero no sabemos qué es estar en el combate, quizá trabajando o sirviendo donde nadie nos mira, pasando los cursos de entrenamiento.

Estar acorralados por Dios, son procesos donde es necesario llevar la pesada carga, ser metidos por Dios a la encrucijada. Muchas veces Dios permite que vengan “hombres a cabalgar sobre nuestra cabeza”, con un propósito. Vamos a ser pasados por el fuego, por el agua, ¿para qué? Para luego sacarnos a abundancia.

Si Israel quería gozar de Canaán, la tierra que le prometieron, de abundancia, de prosperidad, era necesario pasar el desierto para llegar ahí. No hay Canaán sin desierto que le anteceda, ni hay exaltación si primero no hubo humillación.

Cuando vemos a hombres y mujeres de Dios, incluso en lo secular, hombres profesionales en eminencia, no piense que eso fue de la noche a la mañana. Quizá algunos han llegado ahí por influencias, pero la mayoría porque se han esforzado, han sido procesados por el crisol de la prueba. Estos hombres y mujeres llegaron a un momento crucial, o se esforzaban y triunfaban o se hundían. El crisol purifica la plata, el horno purifica el oro. Lo que hace el fuego es botar, quitar la escoria, los elementos que no son oro, los consume. Note que el fuego, (la prueba, el proceso), lejos de desintegrar al oro, lo purifica. Dios permite muchas veces eso, para hacer de nosotros lo que ya trazó de antemano que llegaríamos a hacer.

Es necesario estar entrenado a todo nivel. Pablo dijo, he aprendido a contentarme con lo que tengo, se qué es estar en abundancia y qué es estar también en escasez. Filp.4:11-12 Al final de su ministerio, después de haber sido acorralado por Dios, de haber sido procesado, declara enfáticamente estar convencido que ninguna cosa creada le podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Rom. 8:39

A veces no disfrutamos el evangelio porque no queremos aceptar los desafíos y las encrucijadas que se nos presentan. Pensamos que Dios nos trajo hasta aquí para dejarnos abandonados en el desierto. Pero si Dios no sacó de Egipto, es para llevarnos a Canaán, pero es necesario pasar por el Ríos Jordán, pasar por el Mar Rojo, ¿para qué? Para que miremos a Dios en otra dimensión.

Cuando decimos que no hay solución, cuando creemos que se secó todo, que se cerraron las puertas, las posibles alternativas, ahí llega el Dios de los cielos a proveerle sobrenaturalmente. Si usted esta en un momento así, recuerde lo que el profeta Habacuc decía. (Habacuc 3:17)

Dios está con usted, no se desaliente si está en el proceso, si está acorralado.?

One Response to "Acorralados por Dios (Parte II)"

  1. merlin Posted on 07/12/2012 at 1:37 PM

    Es cierto el proceso es dolor pero sabemos que Dios esta a nuetro lado para ayudarnos en todo momento no solo eso sino mostrarnos su mano poderosa y su misericordia

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